Geoscience Research Institute
Un Lugar para la Historia de la Tierra y la Vida

La Edad de Piedra

 

 por Ronny Nalin
 CMC13-26-Small horses, Cave of Lascaux, France
¿Qué es la llamada ‘Edad de Piedra’ de los seres humanos? ¿Existieron realmente los hombres de las cavernas? Existen imágenes que muestran cómo esos seres humanos primitivos cazaban mamuts. ¿Es posible que esos cazadores primitivos destruyeran todas las poblaciones de mamut? 
Estas preguntas giran en torno a tres temas a menudo asociados con los humanos prehistóricos: los artefactos de piedra, las cavernas y pinturas, y la caza de los mamuts. Aquí revisaremos brevemente algunas de las evidencias para cada uno de estos temas y extraeremos algunas lecciones generales aplicables a aquellos interesados en el estudio de los orígenes.
 
La Edad de Piedra
Este término es utilizado por los arqueólogos y paleoantropólogos para referirse a un intervalo de la historia humana que data de antes de la producción de registros históricos, tales como los documentos escritos. Esta etapa se caracteriza por la abundante presencia en los sitios arqueológicos de artefactos líticos (=hechos de piedra). Miles de estas herramientas han sido descubiertas en todo el mundo, descritas y clasificadas en función de su forma y función inferida. Muchas de las herramientas de piedra descubiertas son objetos muy refinados, y obviamente requirieron niveles sofisticados de inteligencia y artesanía. En estas herramientas se pueden observar ciertas tendencias en diferentes localidades, lo que permite una subdivisión de la “Edad de Piedra” en intervalos menores.1Los sitios más recientes con restos de la Edad de Piedra muestran herramientas hechas con materiales que no son de piedra, como hueso, marfil y cornamenta. También es posible que las herramientas hechas de materiales menos duraderos (por ejemplo, madera) se fabricaran junto con herramientas de piedra, pero que no hayan llegado a nosotros. Esta posibilidad se basa en ciertos hallazgos esporádicos, como el descubrimiento de lanzas de madera en un contexto arqueológico de la Edad de Piedra inicial.2

El “Hombre de las Cavernas”
Popularmente se asocia a los humanos prehistóricos con las cavernas. Si bien es cierto que algunos humanos prehistóricos habitaron en cuevas, al igual que algunos humanos modernos, sin duda no fue el caso para la mayoría de ellos. La evidencia muestra que los humanos ocuparon más frecuentemente ambientes abiertos, como orillas de los lagos y riberas de ríos, incluyendo algunos restos de refugios artificiales al aire libre (como el de Molodova I, en Ucrania, hechos de hueso de mamut) asociados a hogares y fogones de fuego.3 El hecho de que se conocen muy pocos ejemplos de viviendas de la Edad de Piedra puede ser una consecuencia de la utilización de materiales de construcción con bajo potencial de conservación (por ejemplo, fibras de madera o de plantas). Por otro lado, las cuevas ofrecen un entorno más protegido donde el colapso y el relleno de sedimentos también pueden facilitar el entierro y la conservación de los restos.¿Cómo se sabe que una cueva fue habitada por seres humanos? La presencia de restos óseos humanos es, obviamente, un indicador potencial, a pesar de que pueden haber sido transportados a la cueva desde el exterior (por animales o procesos físicos tales como flujos de agua con escombros). En algunos casos, se ha interpretado la presencia de esqueletos humanos articulados encontrados en cuevas (como en las cuevas Kebara y Qafzeh en Israel) como entierros intencionales, aunque algunos sugieren que éstos también pueden ser conservaciones naturales de cadáveres.4 La mejor prueba de que una cueva ha sido habitada por seres humanos es la asociación de restos óseos humanos con herramientas de piedra, fragmentos de huesos procesados de origen animal (posiblemente vinculadas al descuartizamiento de cadáveres) y restos de hogares, como en la Cueva Amud, Israel.5 Por último, la presencia de arte rupestre, que se encuentra en decenas de cuevas del sur de Europa, como en las cuevas Grotte Chauvet en Francia y de Altamira en el norte de España ), es una prueba fascinante de la ocupación de una cueva por seres humanos prehistóricos. Muchas de estas pinturas muestran un impresionante nivel de habilidad en la representación figurativa, con representaciones realistas de animales (incluyendo mamuts).
La Caza del Mamut
El mamut es un tipo extinto de elefante. ¿Qué pruebas existen de la co-existencia de seres humanos y mamuts? La evidencia es abundante y consiste en el hallazgo de huesos de mamut asociados a herramientas de piedra, huesos de mamut con marcas de herramientas humanas, construcciones de refugio hechas de huesos de mamut, herramientas y adornos hechos de colmillos de mamut, y, como ha mencionado anteriormente, las representaciones de mamuts en pinturas rupestres.6 Por lo tanto, la interacción de los mamuts con los humanos está bien documentada; sin embargo, la cuestión del impacto de la caza de mamuts por seres humanos es más difícil de evaluar. Sólo se han encontrado unos pocos ejemplos de huesos de mamut que muestren los daños causados por la caza y con fragmentos de herramientas insertados indicativos de caza directa.7 Que yo sepa, todavía no se han encontrado pinturas rupestres que representan inequívocamente escenas de caza de mamut.
La extinción de los mamuts ocurrió de manera coetánea con la desaparición de varios otros animales de gran tamaño, y ha sido a menudo, en parte, atribuida a la caza intensiva por los seres humanos. Sin embargo, la correlación causal no está clara, con posibles explicaciones alternativas, incluyendo la pérdida de hábitat debido a los cambios drásticos en el clima, el cambio en la vegetación, y la muerte debido a infecciones parasitarias.8
Implicaciones Sobre los Orígenes
El estudio de los seres humanos prehistóricos ilustra bien los puntos fuertes y las dificultades inherentes de las ciencias históricas. Por un lado, disponemos de una variedad de datos del pasado que nos ofrecen la oportunidad para inferencias detalladas. En el campo de la paleoantropología, los datos incluyen la presencia de material fósil (como los huesos), la evidencia arqueológica (tales como herramientas de piedra) y la información geológica de los yacimientos. Cuando se combinan, estas fuentes de información contribuyen a teorías sobre el comportamiento, la forma y las capacidades de las poblaciones humanas del pasado. Al mismo tiempo, la imagen que podemos reconstruir sobre la Edad de Piedra, las pinturas rupestres y la vida y extinción de los mamuts, siempre será fragmentaria. Las conclusiones se pueden basar en muestras no representativas de la generalidad, y las ideas culturales dominantes en la actualidad podrían sesgar la interpretación o la consideración de la evidencia disponible. Por ejemplo, los cambios sociales impulsados por el pensamiento post-moderno podrían haber desempeñado un papel en la percepción revisada del desarrollo cultural y la sofisticación de algunos grupos humanos prehistóricos, como los neandertales.9 El modelo subyacente de origen es muy importante en la interpretación de los datos de paleoantropología. Hay un interés, implícito también en las preguntas planteadas por nuestros lectores, en el entendimiento de cómo los humanos modernos se relacionan con otros animales y poblaciones humanas del pasado. Aquellos que se adhieren a las ideas evolucionistas  ven la evidencia a través de la lente de un desarrollo gradual de los seres humanos a partir de formas no humanas. Los creacionistas, por otro lado, creen en la creación original de seres completamente humanos desde el principio. Por esta razón, los gradualistas interpretan la evidencia como la emergencia evolutiva de sofisticación técnica y cultural (por ejemplo, en la fabricación de herramientas), y los creacionistas como una tendencia en el desarrollo socio-cultural después del Diluvio en relación con la dispersión y la diversificación de los grupos humanos prehistóricos. ◀
Referencias
1 Ambrose, S.H. 2001. Paleolithic technology and human evolution. Science 291, 1748-1753.
2 Thieme, H. 1997. Lower Palaeolithic hunting spears from Germany. Nature 385, 807-810.
3 Demay, L., Péan, S., Patou-Mathis, M. 2012. Mammoths used as food and building resources by Neanderthals: Zooarchaeological study applied to layer 4, Molodova I (Ukraine). Quaternary International 276–277, 212-226.
4 Gargett, R.H. 1999. Middle Palaeolithic burial is not a dead issue: the view from Qafzeh, Saint-Césaire, Kebara, Amud, and Dederiyeh. Journal of Human Evolution 37, 27-90.
5 Rabinovich, R., Hovers, E. 2004. Faunal analysis from Amud Cave: preliminary results and interpretations. International Journal of Osteoarchaeology 14, 287-306.
6 Conard, N.J. 2003. Palaeolithic ivory sculptures from southwestern Germany and the origins of figurative art. Nature 426, 830-832. Nikolskiy, P., Pitulko, V. 2013. Evidence from the Yana Palaeolithic site, Arctic Siberia, yields clues to the riddle of mammoth hunting. Journal of Archaeological Science 40, 4189-4197. Demay et al., 2012, ibid.
7 Por ejemplo, Nikolskiy y Pitulko, 2013.
8 Dayton, L. 2001. Mass Extinctions Pinned on Ice Age Hunters. Science 292, 1819; Stuart, A.J., Kosintsev, P., Higham, T. Lister, A., 2004. Pleistocene to Holocene extinction dynamics in giant deer and woolly mammoth. Nature 431, 684-689.
9 Moro Abadía, O., González Morales, M.R. 2010. Redefining Neanderthals and art: An alternative interpretation of the multiple species model for the origin of behavioural modernity. Oxford Journal of Archaeology 29, 229-243.